Con 4 mil pesos se aborta en Barranquilla

Acabar la vida de un bebé que se forma en la barriga de una madre parece tan sencillo como matar una mosca. Si es por fuera de la ley.

Todos los días, alrededor de 20 mujeres, muchas de ellas adolescentes, ingresan a los hospitales en Barranquilla para que les limpien del útero los restos de abortos incompletos, provocados generalmente con una pastilla que cuesta 4 mil pesos y se puede adquirir fácilmente en casi cualquier droguería.

En el Hospital General de Barranquilla, donde se atienden los partos de toda la red pública hospitalaria, son más los bebés que se abortan que los que nacen. En lo que va del año se han registrado 2.136 hospitalizaciones por patologías en el primer trimestre del embarazo. 2.000 fueron por abortos, lo que representa un promedio diario de 16 casos. “En cambio van tan solo 1.200 partos, por lo que hay casi 2 abortos por cada nacimiento”, dice Mario Villanueva, ginecólogo del Barranquilla.

De los 2.000 abortos, se considera que un 80%, es decir 1.600, fueron inducidos de forma ilegal, y el resto fueron embarazos interrumpidos espontáneamente por razones clínicas naturales.

Lo mismo ocurre en el Hospital Niño Jesús, que atiende casos provenientes de municipios del Atlántico. “Recibimos un promedio diario de 5 pacientes por aborto. El 80% reconoce que se lo provoca”, afirma Álvaro López, ginecólogo del Hospital.

Los especialistas coinciden en afirmar que estas alarmantes cifras se presentan por la falta de control sobre el expendio de las pastillas de Misoprostol (el mismo Cytotec). Este medicamento, destinado para tratamientos de gastritis, tiene unos efectos secundarios que lo han convertido en la principal herramienta para provocar abortos.

Al introducirlo en la vagina dilata el cuello uterino y detona unas poderosas contracciones que desprenden la placenta sin dejar marcas. Este proceso genera una reacción natural similar a la de un aborto espontáneo, por lo que es casi imposible determinar que fue provocado. El principal indicio de su utilización es el sangrado abundante que genera, que pone en peligro de desangre y muerte a la mujer. Además, se produce el riesgo de infecciones por la putrefacción de restos del embarazo que no sean debidamente retirados.

El Misoprostol debería venderse con fórmula médica, sin embargo, EL HERALDO constató que este requerimiento es incumplido. Una joven de 17 años intentó comprar el medicamento en 10 farmacias escogidas al azar en el norte y sur de la ciudad.

En 7 no le vendieron, pero en ninguno adujeron la necesidad de presentar una fórmula médica. No lo expendieron porque no contaban en el momento con el producto o han discontinuado su venta. En otras 3 se logró conseguirlo sin problemas.

“El 80% de abortos es con esta pastilla. Así el aborto les sale de 20 a 30 mil pesos, incluso gratis con el Sisbén. Les resulta más barato tomárselas a la hora de quedar embarazadas. No tienen que tomar anticonceptivos todos los días ni ponerse ampollas ni preservativos. Simplemente abortan”, dice Villanueva.

La utilización del misoprostol ha desplazado a otras técnicas de aborto. En vez de introducir lápices, alambres y objetos punzantes que rompen el utero, ahora basta con meter dos pastillas en la vagina, y esperar que sangre para ir a un hospital donde retiren los residuos. Foto Johan Osorio

SITIOS CLANDESTINOS

Cuando la droga no es totalmente efectiva se recurre a clínicas clandestinas donde se realizan abortos manuales. Según las autoridades, estas han quedado rezagadas por el uso del Misoprostol, que es más seguro. Sin embargo aún funcionan. Una de ellas se ubica en el sector de la carrera 38 en el barrio Recreo.

Es una casa antigua adecuada como un pequeño centro médico. De rejas negras y viejas, luces tenues y ambiente frío, donde las habitaciones sirven como consultorios. “No te preocupes por nada, yo me encargo. Ya vas a salir de este problema”, dijo allí una persona vestida de médico que atendió a una joven de 24 años que, acompañada de un periodista, se hizo pasar por una embarazada de un mes para constatar que en el lugar se practican abortos.

Luego de que la joven fuera sometida a un breve interrogatorio acerca del porqué de su decisión y las implicaciones que la llevaron al lugar, el hombre le indicó que comprara cuatro pastillas de Misoprostol. “Dijo que en ayunas en la mañana me tomara dos, y que las otras dos me las metiera en la vagina”, afirma la mujer.

Le señalaron que el procedimiento le costaría 150 mil pesos, haciéndole la advertencia de que no se demorara demasiado en decidirse del todo porque el precio iría incrementando con el paso del tiempo, hasta alcanzar los 300 mil pesos. “Es mejor salir de eso rápido”, le dijeron.

NO SE PUEDE CONTROLAR

La pastilla ha aumentado la dificultad para detectar los abortos y judicializar a los responsables. En todos los casos de sospecha los médicos deben denunciar ante la Policía y Fiscalía. “Si no vemos las pastillas dentro de la vagina es prácticamente imposible demostrarlo. Aunque ellas lo admitan en la historia clínica, niegan haber usado la droga al ir a un estrado. La única manera sería un examen de sangre para determinar los vestigios de la sustancia”, indica Villanueva.

Las autoridades son conscientes de la dimensión de la problemática de los abortos ilegales, que pasan y siguen pasando, ante la impotencia de todos los involucrados. “Pueden adquirir el medicamento sin ningún tipo de fórmula, porque, a pesar del efecto, no es de control especial. En 2006 se trató de controlar, pero no hubo forma ya que el laboratorio que lo produce adujo que no causa dependencia y que el efecto de aborto es secundario”, asegura Edgard Navarro, subsecretario de Salud departamental.

De acuerdo con el funcionario, no hay manera de vigilar el expendio del producto. “La norma dice que tiene que ser vendida bajo prescripción. El problema es que las farmacias no tienen la obligación de quedarse con ella para justificar la venta, por lo que no tenemos control”, dice Navarro.

“Los que venden Misoprostol sin la fórmula se exponen al sellamiento. Pero si sancionamos los sitios que venden la droga, al día siguiente habrá alguien vendiéndola en la esquina. Esa no es la solución de fondo”, afirma Luis Moscoso, secretario de Salud Pública Distrital.

Respecto a las clínicas, dice que “una vez que conozcamos sitios clandestinos donde se realicen abortos los cerramos y judicializamos a las personas. Pero al cerrar uno, a la hora abren otro. Poner un sitio para hacer abortos es muy fácil”. Hasta el momento no se ha sellado ni uno solo de estos sitios.

Moscoso admite que la abundancia de abortos pone en evidencia fallas en las políticas de prevención, y que la situación se genera por la falta de planificación en las parejas.

“Esto no se soluciona con penalización. Es un problema de orden educativo. Cuando sepamos de un hecho ilícito lo vamos a sancionar, pero más allá de controlar las cosas cuando ocurran, hay que prevenirlas. Ahora existen muchos mecanismos de planificación, incluidas las píldoras del día después. Pero no estamos educando lo suficiente a nuestros hijos”, dice.

Una encuesta realizada por la empresa internacional de investigación Psyma Latina a 4.600 mujeres de todas las regiones en 2007 reveló que más del 30% de las mujeres colombianas no se protegen en sus relaciones sexuales. “Eso demuestra que las políticas de prevención de los últimos 20 años han fallado”, precisa Guillermo Sánchez, ginecólogo y sexólogo.

Mientras el panorama de soluciones permanece difuso, las drogas abortivas se siguen vendiendo en las farmacias, al alcance de cualquier adolescente.

Cuando más necesitan una mano de ayuda, la única que reciben no es de médicos, sino de inescrupulosos que explotan su tragedia. Esos que capitalizan sus dificultades para acceder a una intervención profesional y segura.

Las moscas no tienen nombre, se matan, se desechan y se olvidan como los miles de fetos abortados, tirados en canecas de los que se lucran de sus ‘errores’. Debería haber una gran diferencia entre las primeras y los últimos.

CONLLEVA CÁRCEL

El último caso de muertes asociadas a prácticas ilegales de abortos se presentó en el 2006. Desde el 4 de septiembre de ese año, la Corte Constitucional despenalizó el aborto en tres circunstancias excepcionales. Es admitido tras una valoración médica que constate que el embarazo es asociado a enfermedades que amenacen la vida de la madre, presente malformaciones congénitas o sea producto de violación. Dentro de este marco, en la ciudad se han hecho 3 interrupciones del embarazo de forma legal.

En todos los demás casos es un delito. La mujer que se induzca el aborto, así como cualquier persona vinculada al hecho, tiene de 16 a 54 meses de prisión como sanción, según establece el artículo 122 del nuevo Código Penal Acusatorio.

LA PROBLEMÁTICA EN CIFRAS


990 abortos provocados en mujeres entre los 18 y 23 años se encontraron en el Hospital General de Barranquilla entre 1993 y 1995. En ese tiempo hubo cuatro perforaciones uterinas, 14

2.759 abortos se presentaron Desde 1998 hasta el 2000. 439 fueron de adolescentes. 82 fueron clasificados como provocados.

246 abortos provocados hubo en los primeros 6 meses de 2007. El 65% fueron adolescentes. El 73% utilizó medicamentos como misoprostol. Se redujeron las complicaciones, solo hubo 4 hemorragias y 15 infecciones.

2.000 abortos, de los cuales 1.600 se consideran provocados, se contabilizan hasta mayo del 2008.

15% de las consultas de aborto está representado por adolescentes entre 14 y 23 años.

Los que vendieron

- Farmavida. Calle 57 carrera 25.
- Farmacia Torres. Calle 57 carrera 23. Un dependiente del lugar dijo que las podía conseguir.
- Farmacia Suárez. Calle 34 carrera 33.

Los que no

- La Botica. Calle 72 carrera 53. No manejan el producto hace 3 años.
- Drogas La Rebaja. Calle 72 carrera 53.
- Droguería Alemana. Calle 57 carrera 24.
- Drogas La Economía. Calle 57 carrera 23.
- Droguería Médica. Calle 57 carrera 23.
- Farmacia. Calle 33 carrera 33.
- Farmacia Torres. Carrera 67 calle 80.

..

 

Por Iván Bernal Marín

Este trabajo fue realizado para revelar la falta de control a los procedimientos para abortar ilegalmente en Barranquilla. Ante los obstáculos para recurrir a un aborto legal, muchas jóvenes recurren a estos peligrosos métodos. Son mucho más asequibles, según pude comprobar directamente en farmacias y clínicas clandestinas, con la colaboración de una joven que se hizo pasar por embarazada.

La problemática atiborra las camillas de los hospitales de mujeres con complicaciones. Las estadísticas muestran la necesidad de reglamentar el apoyo a brindarle a quienes no deseen tener hijos. El reportaje fue hecho en 2008, publicado en el diario El Heraldo. Poco o nada ha cambiado desde entonces, más allá del precio de las pastillas. IBM

~ por ivanbernalmarin en agosto 31, 2011.

7 comentarios to “Con 4 mil pesos se aborta en Barranquilla”

  1. asesinos qlos!!!!!

  2. “SE LO PODRÁN SACAR DEL ÚTERO, PERO….JAMAS SE LO SACARAN DEL CORAZÓN !!!!

  3. ola yo quisiera abortar

  4. mmmmmmmmmmmmmmm

  5. como abortar legal

  6. Tremendo artículo! Consejo: poner la letra un poquito más grande, se leería más fácilmente. (y eso que no uso ni necesito gafas :D)

  7. es cuestión de cada persona..

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